
- TAYSIR BATNIJI. – De la serie “Actualité retardée” (‘Actualidad atrasada’), 2015
Bajo el radar mediático
Cientos de miles de manifestantes se han congregado en todo el mundo para exigir un alto el fuego duradero y condenar la desproporcionada “respuesta” israelí tras el 7 de octubre. En particular, en las siguientes fechas (lista no exhaustiva):
13 de octubre, Kuala Lumpur: 15.000 personas (Le Monde, 17 de octubre).
21 de octubre, Barcelona: entre 20.000 y 70.000 personas según cifras de la policía y los organizadores (El Periódico, Barcelona, 21 de octubre).
28 de octubre, Estambul: 1,5 millones de personas según las autoridades (Le Monde, 29 de octubre).
4 de noviembre, Washington, Freedom Plaza: varias decenas de miles de personas (Radio Televisión Suiza, 4 de noviembre).
11 de noviembre, Londres: unas 300.000 personas (Euractiv, Bruselas, 12 de noviembre).
18 de noviembre, París: entre 60.000 manifestantes según los organizadores y 7000 según la prefectura (Le Parisien, 18 de noviembre).
La batalla de las cifras
Según la Oficina Central de Estadísticas de Palestina, Cisjordania contaba con 3,1 millones de habitantes en 2021, y la Franja de Gaza, con 2,1 millones. Si se les añade los 1,9 millones de árabes registrados como tales por la Oficina Central de Estadísticas de Israel, el territorio de la Palestina histórica cuenta con 7,2 millones de palestinos, 6,9 millones de judíos y 472.000 “otros”. La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) contabiliza, además, 3,4 millones de refugiados palestinos en los países vecinos.
Hechos consumados
El pasado 27 de septiembre, el coordinador especial para el proceso de paz en Oriente Próximo presentó la situación en la zona ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Tor Wennesland señaló que las autoridades israelíes habían seguido adelante con el plan ilegal de construcción de 6300 viviendas en la zona C de Cisjordania, lo que incluía la regularización retroactiva de tres puestos de avanzada; entretanto, progresa la construcción de miles de viviendas en Jerusalén Este. El 11 de septiembre, se presentó un proyecto de construcción de 3500 alojamientos en unas tierras pertenecientes a la Iglesia ortodoxa griega. Paralelamente, siguen las demoliciones e incautaciones de propiedades palestinas. “Los niños son expulsados de los lugares donde viven”, explicó.
Desaprobación
El 22 de julio de 1946, una explosión en el sótano del hotel King David de Jerusalén, sede del Gobierno británico en Palestina, causó cerca de un centenar de víctimas mortales. Al igual que algunos otros, el atentado fue reivindicado por Irgún, una organización clandestina por entonces dirigida por Menájem Beguín, futuro ministro de Israel entre 1977 y 1983. Dos días después, el cónsul general de Francia escribió al presidente del Gobierno francés Georges Bidault: “La agencia judía, la prensa hebrea, han manifestado su desaprobación. No por ello es menos cierto que el conjunto de la población judía aprueba en secreto a los terroristas, incluso en presencia de excesos como este”.
Un apoyo de peso
El pasado 2 de noviembre, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un plan de ayuda a Tel Aviv por valor de 14.300 millones de dólares. En 2016, el presidente Barack Obama hizo que se aprobara una ayuda militar de 38.000 millones de dólares para el decenio 2017-2028. “Desde la Segunda Guerra Mundial, Israel ha sido en conjunto el mayor beneficiario de la ayuda exterior estadounidense”, señalaba en marzo de 2023 un informe del Congreso estadounidense, que evaluaba el total en 158.000 millones en dólares corrientes.
Lítotes
Durante una conversación telefónica con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el canciller alemán Olaf Scholz consideró el 18 de noviembre “urgente mejorar la situación humanitaria” en la franja de Gaza, donde más de 12.000 personas habían perdido la vida como consecuencia de los bombardeos indiscriminados lanzados por Tel Aviv. Preguntado dos días antes por la cadena estadounidense CBS News, Netanyahu había explicado: “Es lo que intentamos conseguir: que haya el mínimo número de víctimas civiles. Por desgracia, el éxito no nos premia [nuestros esfuerzos]”.










